Nadie me ve

Incomprendidos

Te identificas?

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Bueno, la verdad es que eso es lo que más me disgusta de mi misma. Por alguna u otra razón, siempre me sentí incomprendida.

En la primaria, no encajaba en realidad. Era una niña súper distraída pero al mismo tiempo tenía la llave de mi casa para llegar, limpia, lavar hacer la tarea, hacer la comida y cuidar a mi hermanita. Sacar la mesa de dulces para vender y esperar a mi mamá. Y cuando escuchaba a mis amigas hablar del platillo favorito que les preparaba su mamá, o de como las regañaba por llegar a ver televisión, yo simplemente no tenía nada que decir. Ni cuando quede en la escolta y me tenían que medir el traje de gala, las mamás de las demás opinaban, la mía, no estaba.

Después paso el tiempo y yo, yo solo quería conseguirme lo que mis papás no podían. Me encargaba de Liz para que no sintiera el vacío que yo sentía, porque a mi nadie me cepillaba el pelo, pero a ella si, yo si se lo cepillaba. Y mientras mis vecinitas salían a la calle despreocupadas, yo, pensaba en si mis papás ya estaban contentos o si seguirían peleando cuando nosotros llegáramos. Nos dormiríamos otra ves escuchándolos.

Pocas veces me permití contarle a alguien que cosas pasaban en casa. Nadie estaba listo para escucharlo, y aún nadie está listo para saber. Hay cosas que nadie entendería, nadie sabría que hacer con tanta información. Yo misma no se que hice, donde la escondí, donde dejé tantas y tantas cosas. Tal vez si las digo todos sepan porque soy como soy, tal vez si se enteran sepan que no es mi intención ser así, rara, rota, tonta… tal vez si la gente supiera, yo no tendría tanta cosa en el pecho, ni tanta opinión, ni tanta renegadera. Tal vez si la gente supiera, no fuera nadie, no fuera nada.

Porque si la gente supiera, me quedó vacía, mis secretos se van, mi bolso de vida se queda sin carga, y ya no seria yo, no habría explicación, no habría excusa. Ya todos sabrían que las herramientas de vida que tengo son pocas, pero valiosas.

Mejor así. Que nadie sepa, que la vida se me fue, pero empecé otra, y se me volvió a ir, y otra vez decidí vivir, y dar vida, y aquí sigo, en la lucha de ser, ser mi mejor versión, construir a otros, construirme a mi, sentir, sonreír y vivir lo más que pueda. 27 años, 3 vidas, muchos sueños, muchas ganas, mucho todo, aunque no comprendan de mi ser, nada.

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